jueves, 13 de septiembre de 2012

Diferencias...


"Yo voy a tener una nieta que se llame Margarita" agregó después....

De seguro me hubiera ladrado si le hubiera dicho que ni siquiera tengo pensado cuántos hijos voy a tener ni qué nombre les voy a poner... si es que alguna vez los tengo.

En el inconsciente colectivo de muchos está la idea de título, pareja, dos chicos y un perro. ¿Pero basta realmente tener una familia parecida a la de una caja de galletitas danesas para ser feliz?, y si se lograra ese ideal, ¿a costa de qué se terminaría logrando?...

Susanita le aseguraba a Mafalda una y otra vez que su única aspiración y consecuentemente su única meta en la vida era ser madre ¿Si fuera madre solamente dejaría de ser mujer?

Vean "La Sonrisa de la Mona Lisa" con Julia Roberts (la versión femenina de La Sociedad de los Poetas Muertos, paradójicamente) y se van a dar cuenta de lo que estoy planteando. ¿Es necesario tener el combo Happy Family para garantizar un Happy Ending?... 


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Wish you were here


Cuando el abrazo quedó a medio dar se truncó el encuentro, pasó tu cuarto de hora, llegaste un día antes, te atragantaste con una puteada/una frase/una palabra de amor-odio,  te ahogaste con un beso, te carcomió un grito que sólo escuchó tu cabeza, escondiste la mano para no dar una bofetada, cerraste los ojos para no querer ver o te tapaste los oídos para no seguir escuchando... Quizá simplemente, no pudiste soportar la realidad, y dejaste algo pendiente.

"Las personas no se encuentran por casualidad, si te cruzás con alguien en esta vida es porque en la anterior dejaste algún asunto a medio cocer, bueno o malo y... hasta que no lo resuelvas, vos y él/ella se van a seguir encontrando." me dijo una bruja una noche de verano.

¡Cómo me gustaría que estuvieras acá!

domingo, 2 de septiembre de 2012

Todo mentira

"Sé que a veces mientes y yo hago maromas por no descubrirte..."

"Miénteme como siempre, convénceme, miénteme con un beso, necesito tenerte, culpable o no"


Nos mentimos. Nos mentimos todo el tiempo. Desde el primer minuto.
No éramos ovejas y nunca buscamos serlo.
Nunca supe lo que buscabas conmigo y no tuve tiempo para saber qué quería con vos, pero sin embargo, las causalidades, la vida y los "para qué" que la gente se empecina en decir que hay cosas nos juntaron.
Fuimos, por menos de un mes como una reacción de oxidación-reducción (REDOX) en la que dos sustancias químicas que pueden ser diametralmente opuestas, como en nuestro caso, chocan para formar un compuesto y mientras una gana y se reduce, la otra pierde y se oxida. Quién se redujo y quién se oxidó puede leerse según el modo en que tomes la formación del compuesto.
Yo quería saberlo y vos ni por casualidad te lo imaginaste.
Vos ibas a hacerte humo y yo siempre lo supe, por eso nunca di ese salto sin red. Nunca me entregué del todo. Nunca conociste la diferencia entre mi yo a la defensiva y mi yo a la inclusiva.
Probablemente nunca me conozcas y quizás para mí, siempre seas un desconocido.
Dije no haberte usado, pero quizás, en el punto en el que estábamos te obligué. Dijiste no haberme usado, pero me arrojaste a mi suerte, casi como si fuera un paquete. No te puedo creer.
¿Con cuántas cosas más me habrás mentido?, ¿en qué momento me habrás dicho la verdad?
No querías que nos vieran los vecinos, no querías que nos vieran juntos ni por casualidad, no querías salir, nomás entrar. La traba de mujer olvidada en una mesa me lo mostró claramente, eras fugaz, estabas en muchos cielos al mismo tiempo, nunca tendrías la vista, ni el resto de los sentidos, fijo en algún lugar.
Nunca tuve miedo de lo que podrías llegar a hacerme, pensé que íbamos a cenar por más tiempo y de pronto descubrí que yo era tu cena. Hubiera preferido que me lo dijeras, así dejaba de buscar los cubiertos y me acompañaba de una guarnición.
Sabía que alguna vez iba a cenarte, pero solamente me diste la entrada, yo quería seguir comiendo de tu  plato principal y nada más. Nunca se me cruzó por la cabeza pedirte la cuenta y menos que menos armar un restaurante.
Nos mentimos, sí. No te la ibas a jugar por mí y yo tampoco por vos. Sin embargo, jugamos juntos y en esa partida, ninguno de los dos pudo fingir.


domingo, 26 de agosto de 2012

Cada vez que me dices beach... (18/10/10)


Una vez más no por favor, que estoy cansada y no puedo con el corazón...

Hoy me quedé dormida sobre la ropa para planchar mientras descargaba canciones de MacCa, escribía una nota para gráfica, me morfaba (porque no hay verbo que lo explique mejor) un paquete entero de pepitos, otro de Kesitas, dos alfajores, una quick y al menos tres litros de mate (lo sé porque vacié dos termos).
Lloro y no sé por qué, río hasta de lo inreíble, cualquier intento por levantarme de la cama resulta vano, cualquier intento por pensar después de las tres de la mañana, soportar el asqueroso rock nacional que se le ocurre escuchar a la cucaracha rompeespejos, coordinar dos frases seguidas para poner en twitter o llegar a las 45 líneas de una nota informativa, también.
Es fin de año y sigo sin trono, rey o alguien que me comprenda... hay que aguantar hasta que den las doce, cuando las carros dejan de ser calabazas, cuando las princesas vuelven a ser mendigas y los príncipes se esconden en sus palacios. ¿Se puede vivir todo el tiempo después de las 12?, ¿Se puede vivir una vida entera hasta las 11.59?
Inalterablemente sigo siendo beach, vengo de playa y ese es el primer dato que sale en todas mis identificaciones, después de mi nombre. Las montañas no son lo mío, no me deshacen ni me desnudan el alma del mismo modo que'l mar. Soy bitch? tal dice que soy abandónica, tal otro me tiene por mala, algún descocado por estúpida y alguien que vive en una burbuja puede llegar a decirme "sos tan buena".
No salto cuando me dicen mala, gorda, rubia, morocha, pelirroja, blanca, negra, desordenada, despelotada, sucia, obsesiva-compulsiva, adicta... puedo llegar a matar si me dicen tonta...  porque es lo que siempre quise experimentar pero nunca pude.
Los desvaríos mentales son producto del sueño, de la presión de todos los días y de que tengo más años que dedos y más dedos que amigos y menos amigos que enemigos y más enemigos que mascotas y tantas mascotas como hermanos y tantos hermanos como litros de mate en mi cuerpo y tanto cuerpo como cualquier humano y soy tan humana que me duele, porque daría lo que fuera por ser autosuficiente. Quisiera tener dos pares más de brazos y piernas y con eso tendría todo... excepto la nada.
Es irremediable la necesidad de otros, quizá los otros me necesiten, quizá no... tengo toda una vida para averiguarlo y comprobar si necesito la necesidad de necesitar y si alguien (además de mi madre, hnos, gato, etc) necesita la necesidad de necesitarme.
Quiero noni... Bis Morgen!

sábado, 18 de agosto de 2012

A Caperucita se la comió el Lobo (Parte II)

Llueve, sigue lloviendo... La cita es a las nueve justas.
Caperucita es espantosamente puntual, iba a ir en hora, pero los animales del Bosque la detienen.
"Que te espere"-dice uno...
 "Te va a comer"-le dice otro- "¿estás dispuesta a que lo haga?"
Ella siente que un nudo le revuelve el estómago... Es evidente que el Lobo va a comerla en algún momento, ella no quiere que sea ahora, no quiere que sea ya. Obviamente quiere, el Lobo a sus ojos sabe tan exquisito como peligroso. Una voz interna le dice que no vaya y otra más interna todavía la empuja a ir.
Cuando se asoma a la puerta, él la está esperando, la conduce a su cueva. Ella está mareada, le tiemblan las piernas, quiere largarse.
El lugar está igual que siempre, ella tiene hambre, pero no hay nada que se parezca a comida en el lugar... Nada excepto... ¡él!
"Estás al horno"-se dice ella para sí.
Ella y el Lobo comienzan a hablar, la conversación versa sobre varios temas, pero todo vira ante una pregunta: "¿por qué me hablaste?"
"¿por qué me buscaste?"
"¿veías mis fotos?"
"¿veías las mías?"
"¿Quién agregó a quién?"
"Pasó el tiempo..."
"Todavía no te comí"
"Y... al final viniste..."
"Si no me besa esta noche, no vuelvo nunca más"-dijo Caperucita para sus adentros. Su cuerpo latía, la adrenalina circulaba a correntadas por su torrente sanguíneo.
"¿Aceptás besos de desconocidos?"-le preguntó él.
Ella no entendió la palabra "besos".
Probablemente bordó de la vergüenza, repreguntó.
"Si aceptás besos de desconocidos"
"Si te animás..." fue la respuesta de ella.
Él asintió.


   ...La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.
- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!
- Son para verte mejor- dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.
- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
- Son para oírte mejor- siguió diciendo el lobo.
- Abuelita, abuelita, ¡qué boca más grande tienes!
- Es para...¡comerte mejoooor!- y diciendo esto, el lobo feroz se abalanzó sobre la niñita y la devoró...



A Caperucita se la comió el Lobo parte 1

Caperucita todavía no vivía en el Bosque, pero estaba bastante cerca. Conversaba con el lobo que quería que se la comiera y con otro lobo que estaba desesperado por comerla, cuando de repente, apareció un tercer lobo, al que apenas recordó por nombre y asoció a un lugar, un color, un olor y un sabor. Era el lobo con pelo de cordero.
Pasan los meses. Una noche de esas muertas en las que la primavera hace estragos ese lobo le susurra una invitación, apenas unas palabras al oído que resuenan una y otra vez. Caperucita no siente miedo, él está lejos. Luego descubre que no está tan lejos, pero se acongoja, siente que él es demasiado lobo y ella todavía muy Caperucita.
Él le dice que vaya, ella se niega, se niega y se niega. Él tiene una loba, quizá hace varios años y ella todavía es Caperucita, y siempre se tuvo a ella.¿Qué haría ella con un lobo... quizá feroz?
Los días, las noches nulas y los meses van pasando de repente...
El lobo vuelve a aparecer, días antes de que Caperucita se marche lejos. Le habla poco y con monosílabos. Ella se arrepiente de no haber ido a ver al lobo la vez anterior, espera una proposición que esa noche no llegó. Ya fue, el tren ya pasó y ella lo perdió, al menos por ahora. 
Los meses, el tiempo, cruel y hermoso casi como el mundo sigue pasando... enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio... Apenas Caperucita pone un pie en su hogar el Lobo vuelve a las andadas, vuelve a susurrarle.
La loba anterior se marchó y se llevó sus cosas, no quedan rastros, no quedan evidencias, sólo un poco de ella por algún rincón, pero nada más.
Ella tiene que volver al Bosque, tiene que regresar para llevarle cosas a su abuelita, tiene que ser una niña buena. 
El Lobo la intercepta, vuelve a repetirle la invitación, pero ella se niega una vez más. No quiere saber nada con cruzar el Bosque a la madrugada, tiene miedo, pero sin embargo, el Lobo tiene algo que no puede dejar de atraerla y no puede dejar de traerla.
Asì como hizo la primera vez que él pidió verla, ella propuso encontrarlo a la luz del día, cuando los demonios todavía no afloran y ni la luna ni las fauces hambrientas del lobo podían brillar. 
Ella llega muerta de miedo, helada, sin saber a qué se enfrentará ni cómo. Todos los terrores que podía llegar a tener se le deshacen cuando ve a ese Lobo. Reconoció su porte al instante, pero lo que más le costó fue encontrar la concordancia entre su cara y su voz. Sus ojos decían una cosa, su voz, su tono grave y su dureza otra totalmente distinta.
Las horas pasan, Caperucita se siente a gusto, quiere saber si el Lobo es real o es nomás una mera construcción mental. Mantiene distancia, está a la defensiva. Es un desconocido. ¿Por qué debería sacarse la capa?...
Él dice querer volver a verla, ella también quiere. Hay algo o hay muchas cosas que no le cierran, hay algo que le dice que se aleje, gente que dice que no debería verlo nunca más, pero ella parece una abeja yendo hacia la miel. ¿Qué tiene el lobo que no le da miedo?
Se vuelven a ver, ella siente, ¿qué le estará pasando a él?... ¿qué querrá hacer con Caperucita?, ¿alguna vez estarán próximos o ella siempre estará a la defensiva?...

Es viernes llueve, llueve mucho. Ella quedó en salir con los otros animales del Bosque, pero sin embargo busca al Lobo, quiere saber de él, quiere saberlo cerca, quizá hasta lo desee, ¡Claro que lo hace!
El Lobo responde, ella duda, quiere verle fuera, pero él no quiere salir de su cueva (a todo esto, ¿los lobos viven en cuevas?)... Caperucita decide, de una vez por todas, ir al encuentro del Lobo por la noche...

viernes, 24 de febrero de 2012

María, María... #Once

Se llamaba María,  lo normal era que caminara, era caminante, al menos eso decían todos los diarios, las redes sociales y hasta en la televisión. Ponían énfasis en hablar de ella en pasado; "estaba muerta", "la encontraron en la morgue anoche", "Ya no la buscan más, se murió"... Yo la miraba, veía la foto una y otra vez y no podía pensar en que estuviera muerta.
Vi muchas otras fotos, gente que era buscada en todos los hospitales habidos y por haber y que iba apareciendo, en la mayoría de los casos muerta. A uno lo buscaba su esposa, a punto de parir; a otro, que tenía una hijita de 4 años, casi medio país... a ella parecía que no la buscaba nadie e incluso su muerte parecía irrelevante.
Yo seguía mirando su foto, hasta soñé que la buscaba, que la veía en la televisión y después corría y que después la encontraban, herida y shockeada, pero viva. A los otros que también buscaban los vi en mis sueños, pero estaban heridos, inertes, o escondidos en el tren. María, la chica de la foto, corría, corría sin parar, se escondía y aparecía.
Pasó la mañana, pasó la tarde y nadie hablaba de ella, era una muerta mediática...
Volví a ver su foto, seguramente lo haría hasta el cansancio. Leí uno a uno los comentarios que la gente le iba dejando abajo, vi varios QEPD y caritas tristes, pero los nuevos comentarios decían lo que yo ya sabía: estaba viva. María estaba viva. María está viva.

"La encontramos hace 4 horas en un hospital de San Isidro, muy golpeada y en shock, por suerte ya está mejor"